Alejandra Pizarnik o La extracción de la Piedra de la locura

Alejandra Pizarnik vivió su poesía como una experiencia arriesgada: se sumergió una y otra vez en sí misma, entre los propios fantasmas, para experimentar con la palabra el límite de la locura, de la melancolía, de la vivencia trágica cotidiana. Este sentir agónico, radical, la llevó al suicidó en 1972 tomándose una sobredosis de seconal. La única escritora que llevó su destino hasta el fondo y hasta el final, sin concesiones. Su lenguaje sugerente, duro, preciso, sigue atrapando a cada uno de sus lectores, que como yo, caemos irresistiblemente fascinados por su abismo.¡Ojo, su obra sólo es recomendable para mentes fuertes!.




