La pasión según G.H.

En "La pasión según G. H.", no ocurre absolutamente nada. O casi nada. La acción se resume así: una mujer de clase alta, escultora, se dispone a limpiar y ordenar el cuarto trastero donde ha estado durmiendo hasta ese día la criada, que ha sido despedida. Cuando entra en el cuarto, se lo encuentra totalmente ordenado y, para su asombro, hay en la pared un dibujo a tamaño natural de una mujer, un hombre y un perro. Al abrir una puerta atrapa a una cucaracha, que queda inmóvil pero viva delante de ella. Entonces, ante esa escena, la mujer sucumbe a hacer un repaso de su vida, se identifica con el animal y toma la determinación de vencer todos sus miedos.. Toda la novela, casi doscientas páginas, transcurren con la mujer quieta y pensando delante del bicho moribundo. La escena se petrifica como señal de una revelación, y fluye un torrente de pensamiento que nos traslada a los lectores al descenso a un infierno fascinante. Profunda y angustiante reflexión sobre la condición del ser y no-ser en el mundo, con una complicación gradual entre los diversos capítulos que acrecienta el desasosiego del lector. Hay que leerla poco a poco, no es apta para todos los públicos: estais avisados.



